No hay duda que leer noticias en internet es una de las actividades más usuales de los internautas; tienes la información puntual y desde varios puntos de vista, aunque casi siempre la misma no te explica el problema o cuestión desde sus causas profundas. Esto ocurre con una información que aparece hoy en la pagina de El País respecto a Pakistán; en la noticia se nos dice que el electo ex-general Pervez Musharraf ha nombrado el estado de excepción en el país, y ha ocultado al presidente del Tribunal Constitucional en un lugar indeterminado. Ese es el resumen de la noticia, a la que pretendo sustentar con algunas aclaraciones y hechos. El enlace de la noticia es http://www.elpais.com/articulo/internacional/Musharraf/declara/estado/excepcion/Pakistan/elpepuint/20071103elpepuint_8/Tes
Pakistán es uno de los países de los que no se suele hablar cuando se trata de terrorismo yihadista. ¿Por qué terrorismo yihadista y no islamista? La primera razón es que si lo tratamos como islamista, ello supone que su lucha se hace en nombre del Islam, lo cual puede ser verdad, pero no supone una buena etiqueta ni acertada, pues se criminaliza el Islam por el uso de unos pocos de su nombre. Además, al usar el término islamista se otorga a las acciones de los terroristas un significado religioso del que muchas veces carecen. En mi opinión es más acertado hablar de terrorismo yihadista, ya que los terroristas se autodenominan yihadistas y llaman a hacer yihad. Este término es más restringido y contribuye mejor a identificar a la minoría terrorista; lo contrario que ocurre con islamista, ya que pueden serlo muchos y no ser yihadistas, que son los que propugnan las acciones armadas.
Tras esta breve aclaración vuelvo a Pakistán, el objeto de la noticia de inicio. En estos momentos el país se encuentra en un período poselectoral tras la elección de Musharraf; el Tribunal Constitucional tenía que decidir si era posible la extensión de un nuevo mandato del ex-general por otros 5 años. No hay que olvidar la posición estratégica de Pakistán en la lucha contra el terrorismo tras el 11-S, pues se creó la unidad de contraterrorismo más importante del mundo que en 6 años ha capturado a 600 terroristas, entre ellos al cerebro del 7-J de Londres, Naim Nur-Ham. Poseen el mayor archivo sobre terroristas del mundo y son fuente de información constante para servicios de inteligencia de todo el mundo. Ello da una idea de la importancia de la labor de estos servicios de contraterrorismo, que actúan en ciudades laberinticas como Lahore, Islamabad o Karachi.
Toda su acción se encuadra en el marco de lucha contra el terrorismo iniciado por Estados Unidos tras el 11-S. Musharraf es sin duda uno de los grandes apoyos de los norteamericanos en dicha lucha y el apoyo más valorado, pues su actividad contra el terrorismo no se centra en la creación del efectivo Servicio Contraterrorista que tan buenos frutos ha dado. Musharraf ha decidido combatir a los terroristas en su terreno, en la zona de Waziristán, donde han gozado de total impunidad durante décadas para llevar a cabo sus acciones y promover el contrabando que tanto daño hizo al país durante el mandato de Benazir Bhutto, que se dispone a volver a Pakistán de nuevo. Musharraf ha eliminado del ejército al grupo de militares que eran afines a los talibanes; lo mismo ha ocurrido con aquellos elementos del servicio secreto, el ISI, que habían apoyado a los talibanes y simpatizaban con la ideología yihadista. Ello le ha supuesto varios intentos de asesinato, hasta ahora 8, que han causado numerosas víctimas. El último un ataque al Cuartel General del Ejército en Rawalpindi, donde se haya la residencia militar de Musharraf, que ha causado 7 muertos y 14 heridos.
La acción del ejército paquistaní en Waziristán no se centra sólo en el combate directo y la aniquilación de los elementos terroristas; también se estan llevando a cabo reuniones de altos cargos del ejército con las jirgas o consejos locales con el fin de prometerles mejoras en su nivel de vida e inversiones en infraestructuras a cambio de no colaborar con los terroristas. Todo ello con el dinero de Estados Unidos, que reiteradas veces ha solicitado al gobierno paquistaní permiso para mantener un combate directo con los terroristas en su territorio. La respuesta de Musharraf siempre ha sido la misma, no. Conoce el profundo sentimiento antiamericano de su pueblo y permitir que operen en su territorio le crearía muchos más enemigos de los que de por sí ya tiene.
Musharraf es consciente de los sentimientos de los paquistaníes: antiamericanismo y simpatía por Bin-Laden y su cuadrilla de Al-Qaeda. Como supone que es un problema de educación Musharraf se ha puesto manos a la obra. En Pakistán los niños pobres, que son la mayoría, son educados en las madrasas donde se les da una educación exclusivamente religiosa, además de recibir ciertas ventajas, como comidas. Ante esta situación Musharraf ha organizado varias reuniones entre los representantes estatales y los de las madrasas para obligarlos a introducir en las mismas un plan de estudio que sea interdisciplinar; al estilo occidental aunque manteniendo la educación religiosa. Este es uno de los caballos de batalla del futuro para Musharraf en su lucha contra el terrorismo; hasta ahora su nuevo plan de educación para las madrasas ha dado un cierto éxito, pues un 40% de ellas ha aceptado implantar el nuevo plan de estudios. Precisamente la crisis de la Mezquita Roja de Islamabad se debía, entre otras cosas, a que en ella se impartía una educación extremista a muchos jóvenenes paquistaníes y extranjeros.
Estas son las líneas de la lucha de Pervez Musharraf contra el terrorismo en su país, que cabe recordar es habitado por 150 milones de personas y tuvo un papel muy destacado en el ascenso de los talibanes al poder en el pasado a través de la intervención de su servicio secreto, el ISI. En estos momentos Pakistán se haya en un proceso poselectoral. Quizá la espera a que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre si Musharraf, ganador de las elecciones democráticas del 6 de octubre, podrá gobernar se haya hecho demasiado larga para un país que necesita tener una cabeza visible para no caer en el caos; tal vez por ello y por el miedo a acciones desestabilizadoras de los terroristas se ha declarado el estado de emergencia, tal como se nos dice en la noticia.
J.Curado
2 comentarios:
Sr. Curado el comentario crítico de este artículo es bastante informativo, describiéndolo desde el 'otro punto de vista'. En el sentido en el que describe el colaboracionismo del primer ministro pakistaní, con la mayor potencia mundial. Es cierto que Musharraf ha luchado, desde un primer momento, contra este creciente activismo terrorista; pero no entiendo que relación puede haber con esta lucha, el hecho de declarar el estado de excepción y arrestar a varios magistrados del supremo; a no ser que se justifique para una continuidad en la lucha contra el terrorismo, bajo la tutela de EE.UU. Acaso no se puede seguir sin que esté Musharraf? Ciertamente no se en qué terminos ayuda el actual gobierno pakistaní con la lucha contra el terrorismo, pero acaso el venidero iba a dejar de luchar?.
En conclusión: está bastante bien la información, con carácter crítico. Espero leer algo más por aquí.
increisel
SR. Molina a lo largo del texto expongo las actividades del gobierno de Pakistán de ayuda contra el terrorismo. Sobre el estado de excepción simplemente decir que no trataba de hacer una defensa cerrada de Musharraf sino de situar su figura en su justo término, asi como sugerir que la declaración del estado de excepción se podría deber a la demora de la resolución del Tribunal Supremo sobre la posibilidad de que gobierne Musharraf. Ante esta demora, Musharraf, desde mi punto de vista, podría haber declarado el estado de excepción para que la situación no se le vaya de las manos y no perder el control. Sobre el futuro del país sin Musharraf lo veo oscuro; no es que no se pueda continuar la lucha contra el terrorismo sin Musharraf, es que es dudoso que se haga con la intensidad que se esta llevando a cabo. La otra alternativa de gobierno es Benazir Bhutto, con la cual se produjo el ascenso de protalibanes en el ejército y una crisis económica importante en el país. A raíz de ello ella se vio salpicada por
casos de malversación y fraude por los cuales se exilió. Musharraf ha conseguido que le sean perdonados para que retorne a Pakistán, asi que no creo que sea tan antidemocrático, pues sino no permitiria tener oposición, como si ha hecho.
Espero más comentarios SR. Molina
J.Curado
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