lunes, 10 de diciembre de 2007

Marruecos acusa a España de echar a los musulmanes ceutíes en brazos del integrismo


Cuando, el 6 de noviembre, el Rey don Juan Carlos pisaba, por primera vez, Melilla, el avión de Yassin Mansouri, el jefe del servicio secreto exterior de Marruecos (DGED) aterrizaba en Mallorca. Mansouri acudía a la isla para participar en una reunión de espías del Magreb y del sur de Europa, pero su propósito era también transmitir un doble recado a su homólogo español, Alberto Saiz, director del CNI.

Pese a la tensión diplomática suscitada por la visita real a las ciudades autónomas, Rabat, le garantizó Mansouri a Saiz, mantendrá una plena cooperación antiterrorista con España. Ahora bien, le avisó a continuación, las autoridades españolas están “jugando con fuego” en Ceuta y, en menor medida, en Melilla, según indican fuentes de inteligencia conocedoras de la entrevista.
So pretexto de desvincular a los fieles musulmanes ceutíes de la tutela del Ministerio de Asuntos Religiosos de Marruecos y del Islam malekita que allí se practica, España les empuja hacia movimientos como el Tablig (Congregación para la Propagación del Islam) o los Hermanos Musulmanes, añadió el emisario marroquí. Son dos corrientes de inspiración india y egipcia en las que se han curtido muchos extremistas, son la antesala del yihadismo, advirtió. Si sale mal el experimento, españoles y marroquíes pagaremos un alto precio, concluyó.

La “bofetada” española a Marruecos no es solo política, sino sentimental, precisa un alto cargo marroquí. Mohamed VI, que además de jefe de Estado es el Comendador de los Creyentes, está dolido porque en alguna mezquita ceutí se ha quebrado la tradición. Ya no se pide a Alá, al final de la oración del viernes, que guíe al rey. El mejor ejemplo de este “olvido” es la mezquita de Al Noor, en manos del Tablig, según constataron fieles asiduos del templo.

No era la primera vez que Rabat hacia llegar este mensaje en los últimos meses, pero nunca lo había hecho de manera tan contundente y a tan alto nivel. Mansouri, de 45 años, es un hombre de plena confianza de Mohamed VI, con quién compartió pupitre en el Colegio Real de Rabat, y que despacha casi a diario con el monarca.

El estímulo que supuestamente da España a los musulmanes ceutíes para apartarse de Marruecos es el tercer motivo de discordia hispano-marroquí. Se añade a otros dos esgrimidos públicamente –la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla y la decisión del juez Baltasar Garzón de investigar un supuesto genocidio de saharauis- que incitaron a Mohamed VI a llamar a consultas a su embajador en Madrid, Omar Azziman. Éste permanece aún en Rabat 40 días después de su retirada.

La reagrupación del grueso de los musulmanes ceutíes bajo la batuta del Tablig quedó escenificada el 20 de julio pasado. Ese día se presentó públicamente en Ceuta la rama local de la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) que integra a 36 de las 40 comunidades islámicas de la ciudad. La preside Laarbi Maateis, de 44 años, el jefe local del Tablig. Su segundo pertenece a la misma corriente.

A la ceremonia asistieron nada menos que la directora general de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico, el presidente de la ciudad, Juan Vivas, el director de la Fundación Pluralismo y Convivencia, José María Contreras, que subvenciona a las comunidades religiosas, y hasta el comandante general de Ceuta, el general Luís Gómez-Hortigüela. “Nos pareció un acto de calado”, subraya Contreras.

Aquel evento fue el colofón de una lenta desvinculación que arrancó a finales de los noventa cuando se empezó a dejar de leer en las mezquitas ceutíes los sermones que enviaba desde Rabat el Ministerio de Asuntos Religiosos. Aún hoy en día ese departamento sufraga los gastos de luz y agua de media docena de templos y complementa el sueldo de sus imanes, retribuidos por los fieles, con unos 50 euros al mes.

Pero el respaldo gubernamental español va más lejos que la mera asistencia al lanzamiento de la UCIDE, según Mohamed Ali, el presidente de una de las pocas comunidades ceutíes aún afín a Marruecos. “Desde la generosidad de las subvenciones” del Ministerio de Justicia y del ayuntamiento “hasta el favoritismo en el empleo público, pasando por la agilidad con la que se tramitan los permisos de residencia para los imanes que traen, todo son facilidades para la UCIDE de Ceuta”, se lamenta.

Contreras, el director de la fundación del Ministerio de Justicia, refuta la acusación: “Con una media de 5.000 euros que damos de subvención a las comunidades cuyos proyectos son aprobados no creo que potenciemos o dejemos de potenciar a nadie”. “Si la UCIDE recibe más es porque reagrupa a más comunidades y estas son más activas”.

El presidente de Ceuta también rechaza de plano el reproche aunque admite que la creación de la rama local de la UCIDE es benéfica para la ciudad: “Necesitábamos un interlocutor representativo de la comunidad musulmana y por fin lo tenemos desde hace cuatro meses”.
Laarbi Matteis, que encabeza la UCIDE y el Tablig, insiste en que su “crecimiento se debe a méritos propios aunque los gobiernos central y local han sido receptivos”. El Tablig no solo se ha expandido en Ceuta, donde cuenta con siete mezquitas todas muy activas, sino en toda España, sobre todo en el País Vasco, Andalucía y en Cataluña. El presidente del Consejo Islámico de esta comunidad pertenece a esa corriente. Entre sus próximas metas figura Melilla.

Si la UCIDE y su jefe “están bien vistos por las autoridades españolas es porque apuestan por la desvinculación religiosa de los musulmanes ceutíes de Marruecos”, insiste Mohamed Ali partidario de que Ceuta sea marroquí. “Es antinatural pero, sobre todo, peligroso porque el Tablig ha sido con frecuencia una escuela de formación de radicales”. “Resumiendo: la Administración española financia el integrismo”. “Créame, son lobos con piel de cordero”, recalca Abselam Hamadi, que dirige otra pequeña etiquetada de promarroquí.

Sol Tarrés y Javier Jordán, dos investigadores de las universidades de Huelva y Granada, dan la razón a los promarroquíes en un artículo académico publicado en marzo por “Athena Intelligence”: “A pesar de su carácter declaradamente pacífico y apolítico, las actividades del Tabligh pueden ser utilizadas –y, de hecho, lo han sido con frecuencia- de manera indirecta por los yihadistas”.

Desde Abu Dahdah hasta Amer Azizi y Aziz el Bakri la lista de terroristas que, según ellos, en algún momento de su vida estuvieron en relación con el Tabligh es larga. Para más inri esta corriente fundada en India hace 80 años obstaculiza, según ellos, la integración de los musulmanes en las sociedades europeas.

“¿Yo, un peligroso integrista?”, se pregunta atónito Laarbi Matteis, el presidente de la UCIDE en Ceuta. “Pero si mi hija juega al fútbol”. “¿Se imagina usted a un integrista permitiendo a sus hijas que hagan deporte en público?”, añade con una sonrisa socarrona en la puerta de la mezquita Al Noor que regenta su asociación. A primera hora de la tarde apenas hay fieles en el templo –que permite visitar al periodista- pero las dos “madrassas” adyacentes están atiborradas de niños y niñas que, por separado, aprenden el Corán.

“En cuanto a la acusación de educar a futuros radicales”, prosigue Matteis, “que me den el nombre de un solo miembro del Tabligh detenido por ser sospechoso de actividades terroristas”. “Colaboramos con las cuerpos de seguridad que tienen en nosotros una confianza absoluta”, asegura.

Si se exceptúan un par de incidentes menores, por grabaciones con cámaras de reuniones religiosas efectuadas por el servicio de información de la Guardia Civil, las fuerzas de seguridad confirman que mantienen en Ceuta una buena relación con Matteis y sus seguidores. “Son bastante transparentes y cooperan con nosotros”, afirma un agente dedicado a su seguimiento. “Marruecos, que nos exportó involuntariamente a los que perpetraron el 11-M, no puede dar lecciones de cómo luchar contra el radicalismo”, concluye.

Matteis resta importancia a las recientes quejas de Rabat: “No estamos preocupados, porque nosotros somos españoles y trabajamos en España”. Él asegura no tener problemas cuando viaja a Marruecos, pero algunos de sus discípulos sostienen que, desde la creación de la UCIDE, les ponen a veces trabas en la frontera. “Va a llegar un día en que no podremos cruzarla”, se teme otro de los responsables del Tablig, consciente de que Rabat les mira con algo más que recelo.

Fuente: Diario El País. 10 de diciembre de 2007.

domingo, 2 de diciembre de 2007

La intolerancia religiosa acosa a los sufies iraníes

La destrucción de un monasterio sufi en la ciudad iraní de Boroujerd pone de manifiesto la hostilidad contra la que tienen que enfrentarse las minorías religiosas y sectas heterodoxas en Irán.

Según las autoridades el problema se inició cuando los sufistas secuestraron y golpearon a jóvenes que asistían a una mezquita cercana. Como también otras personas que acudieron en su ayuda fueron agredidas, las fuerzas del orden tuvieron que intervenir.

Los sufistas tienen otra versión de la historia. Según cuenta una joven sufista, un grupo de "vigilantes" religiosos ya había intentado demoler el monasterio antes e incluso destruyeron parte de sus muros.

El día 10 de Noviembre pasado lo consiguieron destruir completamente. Para justificarlo, en la noche anterior a la destrucción del monasterio, los vigilantes y la milicia Basij realizaron un simulacro de ataque a una mezquita cercana donde, "casualmente", se celebraba una reunión en la que se hacía una crítica a las creencias sufíes.

Como relata la joven seguidora, los sufies se negaron a abandonar el edificio ante las exigencias de los asaltantes y llamaron a las fuerzas de seguridad. Estas hicieron acto de presencia pero pasada la medianoche se retiraron. Hubo entonces un apagón y enfrentamientos entre los que estaban fuera del monasterio. Los que permanecian dentro, estuvieron expuestos a gases lacrimógenos y aerosoles de pintura mientras que los vigilantes que los acosaban prendian fuego a un edificio vecino. El fuego se extendió al monasterio que quedó en llamas. Tras su demolición, en la que una vez más estuvieron involucrados los vigilantes religiosos, volvieron a aparecer las fuerzas de seguridad, quienes detuvieron a los seguidores sufies.

Según fuentes periodísticas se calcula que hubo unos 80 heridos durante los incidentes y se arrestaron a 180 seguidores sufíes. Al dia siguiente las autoridades derribaron lo que aún quedaba del monasterio.

La jerarquía religiosa chiíta, mayoritaria en Irán, es hostil hacia los sufíes. A pesar de que el sufismo reconoce la shariah, la ley islámica, es considerado peligroso por sus tradiciones heterodoxas como las sama, que incluye la danza, la música y el recitado de los nombres divinos de Alá o dhikr.

Los clérigos tradicionalistas como los ayatolás Safi Golpaigani, Makarem Shirazi, Fazel Lankarani y Nouri Hamadani, han dictado fatwas contra los sufíes, a quienes consideran heréticos. Estos clérigos ven al gobierno del presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, como custodio de los valores de la fe.

Los sufistas por su parte, señalan que las fatwas han dado a los cuerpos de seguridad, como el Ministerio de Inteligencia, una razón para suprimir a la orden y a los vigilantes religiosos una excusa para atacarlos en sus lugares de culto.

En defensa de los sufíes, han acudido otros religiosos señalando que gozan del derecho a la libertad de culto. El ayatolá Montazeri, que cuenta con gran cantidad de seguidores en Irán, despues del ataque a un monasterio sufí en febrero de 2006 dijo que no existía justificación religiosa para esa clase de actos.

Mehdi Karrubi, ex presidente del Parlamento iraní, líder del partido reformista Etemad Melli y clérigo chiíta, en varias ocasiones escribió cartas a los ayatolás y funcionarios del gobierno para reivindicar la libertad religiosa de los sufíes. Tras la destrucción del monasterio en Noviembre envió una carta abierta al ministro del interior Mostafa Pour Mohammadi, recordándole los derechos fundamentales de los ciudadanos y advertiéndole que la custodia de su seguridad y pertenencias es un deber primario de todo gobierno.

Tras la publicación del texto en el diario de Karrubi, Etemad Melli, su autor se convirtió en blanco de los ataques de los clérigos tradicionalistas de línea dura.

En declaraciones a la agencia de noticias IPS, un analista que pidió mantener su nombre en secreto dijo:

"Los ataques contra los sufistas se han incrementado desde que Ahmadinejad es presidente. En diciembre del año pasado ordenó al Ministerio de Cultura una revisión de sus políticas para prevenir la actuación de personas o sociedades 'pervertidas' que actúan bajo la 'cubierta' del misticismo y el espiritualismo.

La persecución de los sufistas debe ser vista como parte de un plan más amplio para suprimir grupos de referencia alternativos. Los clérigos tradicionalistas de línea dura que llevaron al poder a Ahmadinejad enfrentan un peligro creciente de perder su influencia en la gente a causa de su intolerancia.

El secularismo avanza. Cada vez más jóvenes se sienten atraídos por el sufismo. Como defensores del secularismo, y a causa del atractivo que ejercen por su tolerancia, los sufistas son vistos como un gran peligro, ya que constituyen para muchos una buena alternativa a la ideología oficial.

El brazo armado del clero chiíta, la Guardia Revolucionaria, recientemente calificó a los sufistas, junto con las feministas, los defensores del pluralismo religioso y las organizaciones no gubernamentales como amenazas para el Estado. Esos grupos pueden ofrecer liderazgo y capacidad de organización y movilizar a la gente contra el régimen"

(Extraido del articulo Irán: Intolerancia religiosa acosa a los sufíes)


sábado, 24 de noviembre de 2007

El cardenal Rouco Varela y la génesis del terrorismo

Aristóteles en el libro VII de su Ética a Nicómaco contraponía a la disposición moral a la brutalidad una “virtud sobrehumana, heroica y divina”. El único supuesto que salvaba a semejante propuesta teórica de acabar definiendo al hombre como ínclito en la brutalidad era precisamente la división del ser humano en su sentido físico y en su sentido cultural: “(el hombre brutal) se da principalmente entre los bárbaros; y a veces, asimismo, como consecuencia de enfermedades y mutilaciones. También aplicamos esta expresión ultrajante a los que por su maldad sobrepasan los límites humanos”. La brutalidad se había reducido al instinto más animal que aún alimentaba las acciones de aquellos hombres que no conocían la civilización. Solo la cultura contrarresta la barbarie, y por ende es fuera de sus límites donde únicamente podemos encontrarla, es pues la enfermedad o la irracionalidad lo que la explican; ninguna sociedad racional podría, según Aristóteles, albergarla en su seno. Es a raíz de dicha concepción como surge, en el ideario occidental, la idea de monstruo, o mejor dicho de “monstruo humano”. En palabras de Foucault: “la noción de monstruo es esencialmente una noción jurídica”. Y así es, la noción de monstruo surge para diferenciar aquello de lo que la ley puede dar cuenta, de aquello de lo que en virtud de su monstruosidad solo pueden dar cuenta las medidas excepcionales. Aristóteles se situa en este ámbito de demarcación y pese a que en un primer momento, la brutalidad acontecía dentro de la disponibilidad humana, acaba convirtiéndose en el límite legal y natural del ser humano; acaba convirtiéndose en un arma legal para justificar y edulcorar los actos violentos de las sociedades presuntamente racionales (tanto en el ámbito particular como en el internacional) y excluir y valorar bajo el concepto de “inhumano” los de aquellos que en principio nada comparten con nuestra cultura. El acto del monstruo deja a la ley sin voz, a la política en estado de naturaleza y al individuo indefenso ante los lobos.

La división entre ciudadanos y bárbaros aún opera en las estructuras mentales de algunos individuos así como en los discursos de algunas instituciones y gobiernos. Entre otras cosas porque es eficaz a la hora de elaborar políticas y justificar atrocidades. El ser humano cultural, racional, occidental no es capaz, según dicho discurso, de la monstruosidad (algo que por ejemplo Foucault pone en tela de juicio y ejemplos no le faltan: el caso de la mujer de Lagestat, completamente sana y que se comió a su hija porque tenía hambre, el propio holocausto judío perpetrado por los nazis a priori nada enfermos), sus hechos son susceptibles de ser juzgados, de ser evaluados y condenados dentro de un organigrama racional. Como contrapartida, el discurso oficial propone a otro grupo de seres, llamémosles “humanoides” en tanto que comparten nuestras características físicas que están allende la ley. Contra ellos no cabe jurisdicción alguna, los gobiernos efectúan su derecho natural hobbesiano a la guerra, pues como dijera el ilustre Hobbes: entre Estados la ley que impera es la del más fuerte. Es la consecuencia de entender la barbarie como trascendente a la cultura, hecho que acaba dejando a la atrocidad interna sin explicación y legalizando las acciones brutales contra aquellos que presumiblemente ostentan la etiqueta de bárbaros del siglo XXI

Es quizá por eso, por ese doble rasero con el que se miden las acciones y las ideas, por esa pretendida ausencia de brutalidad que se atribuyen a aquellos paladines de la razón en contra de los que supuestamente confabulan contra occidente en un sin fin de cuevas, por lo que algunos religiosos acaban copando el sospechoso top de creadores del terrorismo yihadista y otros sencillamente bautizan a princesas herederas con el boato que un acontecimiento de tal magnitud requiere. Sí, porque lo que se le escapaba a Aristóteles y que Foucault subrayaba, es que la brutalidad lejos de ser un límite, es más un arma para la hegemonía de algunas categorías; y que las ideas, lejos de diferenciarse según el contexto y la voz que las profieren están llenas de similitudes si generan el mismo contenido.

Es por eso por lo que quiero resaltar, el ideario que propone día sí, día también, un peligroso funcionario de una red no menos peligrosa llamado Antonio María Rouco Varela. El 18 de Noviembre de este 2007 ante el IX Congreso Católicos y Vida Pública dejó unas cuantas perlas en su conferencia: “Exigencia y compromiso del católico en la vida pública”. Rouco defendió: “un espacio público en el que la fe pueda ser mostrable con libertad y en libertad”, añadiendo: “El católico no debe limitarse a ser un fiel cristiano, sino alguien que vive su vocación secularmente, es decir, en el mundo” ¡¡¡Cuidado!!! señor Rouco con lo que se dice, y alerta porque ya San Agustín le ha sacado tarjeta roja. Con esta propuesta se aleja usted de la visión ascética del cristianismo, de ese primer mensaje de Cristo, y se acerca paradójicamente a las posturas adoptadas por el reformismo musulmán del siglo XIX. Los Al Afgani, Mohamed Abduh y Rashid Rida compartirían su visión de la religiosidad social. Su propuesta es que el cristianismo y los cristianos irrumpan en la vida social desde la fe, que ocupen el sitio que histórica y legítimamente les pertenece, olvidando que la sociedad no se compone de laicos y cristianos, como establecieran los Inocencios que en la historia fueron, sino de ciudadanos. Su apelación a que la cristianitas devore con su dinamismo público los desastres que acarrean a España el laicismo, y una sociedad “sin Dios”, no son más que consignas que abogan indirectamente hacia un Estado confesional: Al Banna (fundador de los Hermanos Musulmanes) no podía haberlo dicho mejor!!!!

Según Rouco el gobierno le ha dado la espalda “a la ley natural”; una ley natural que según la Conferencia Episcopal se rige por la revelación que algunos privilegiados obtuvieron y que posee una fuerza punitiva superior a la política. De nuevo peligro señor Rouco, facciones como Al- Yihad en Egipto exigen exactamente lo mismo que usted. Su afirmación de una “ciudadanía cristiana” militante no se aleja en mucho de la propuesta de Hassan Al Banna cuando se crearon los Hermanos Musulmanes. De hecho ese era el principio rector del reformismo, una revolución educativa desde la base que acabara generando una sociedad comprometida con Dios y con el mensaje del Islam, sin que por ello se exigiera un Estado islámico (eso sería algo que vendría después fruto de la represión de los gobiernos nacionalistas y del daño cultural e identitario que provocó el colonialismo): “La vida pública no se ciñe a la vida política, implica a toda la sociedad”, palabras de Rouco que bien podrían ir firmadas con la pluma de Sayyid Qutb.

Según Rouco las dificultades que tienen los católicos para desarrollarse en España son el laicismo radical y el relativismo que niega la existencia de una verdad moral. Moral que Alfredo Dagnino presidente de la ACdP considera, en un alarde de ignorancia supina, vital para la democracia. Precisamente esa, es la misma enfermedad que los reformistas veían en el Islam y en los movimientos nacionalistas, así como en los gobiernos que padecían. ¿Por qué entonces Al Afgani, Mohamed Abduh, Rashid Rida, Al Nursi, Ibn Badis, Al Banna o Sayyid Qutb son etiquetados como los padres teóricos del actual terrorismo yihadista (mal llamado islamista) y el señor Rouco Varela, goza de la impunidad que este extraño país concede a los funcionarios de Dios? ¿Por qué se da la señal de alarma con semejante discurso islamista cuando dentro de nuestras fronteras se proponen mensajes similares o incluso más radicales desde la Conferencia Episcopal?

Ambos discursos proponen la socialización del fenómeno religioso, una relevancia mayor para los dogmas, una resurrección de Dios para la vida pública que algunos como Dante, Ockham, Juan de Paris o Marsilio de Padua ya habían, merced a su inteligencia desterrado para siempre del mapa político; ambos discursos atentan claramente contra la democracia entendida como el ámbito de la discusión pública y la tolerancia desde la igualdad (no como algunos confunden desde el respeto y la integración de los distintos estratos sociales y religiosos al amparo de un dogma institucional). Los discursos de los reformistas musulmanes, incluido el de Qutb que se radicalizó tras su experiencia en la cárcel, no incitaban a la violencia, aunque contengan en germen ideas susceptibles de ser malinterpretadas (como en su día lo fueron las del malogrado Nietzsche) y capaces por ende de movilizar a los adeptos de la fe a derrocar gobiernos ilegítimos. Tampoco está la violencia incluida en el discurso del señor Rouco a pesar de ser milimétricamente similar al de los anteriores. La única diferencia estriba en que Rouco y compañía no han tenido un Nasser que los torture y los persiga, ni colonialismo que los subyugue, y no han comprobado como esa causa externa modula el discurso hasta legitimar para algunos radicales, actos de una violencia extrema, ya sea contra los propios gobiernos (“que atentan contra la ley natural y olvidan al Dios verdadero” Rouco) como por ejemplo el asesinato de Saddat, como contra objetivos externos como los casos paradigmáticos de Nueva York o Madrid. Es por eso por lo único por lo que Rouco sigue teniendo legitimidad intelectual y Qutb es desterrado al ostracismo de las ideas. Los tipos del turbante siguen siendo para algunos, bárbaros de monstruosidad sin límites, portadores de ideas peligrosas. Desde occidente se sigue persiguiendo un cierto tipo de ideas por considerarlas causa primera de las acciones del principal enemigo al que en la actualidad se enfrenta, mientras se obvia de forma miserable aquellos discursos que sí atentan contra la democracia y que en un futuro podemos lamentar no haber escrutado bajo una óptica más objetiva.


miércoles, 21 de noviembre de 2007

La “yihad interior” senegalesa

En los dos primeros dias de esta semana se ha celebrado en Las Palmas de Gran Canaria el seminario “Una visión del Islam en África y desde Canarias: historia de una frontera”. La primera ponencia del seminario estaba a cargo del profesor Abdoul Azize Kebe, de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar, y versaba sobre el Islam en Senegal.

Abdoul Azize resumió la historia de la implantación del Islam en tierras senegalesas desde un primer momento, en que aparecen como religión solamente de la corte real, hasta el momento actual, en el que la practican un 95 por ciento de la población; y destacó que en Senegal: «se tiende hacia un Estado secular, es decir, ajeno a la religión pero no contrario a ella» y «se vive en un clima de tolerancia» entre las diferentes confesiones.

El profesor Azize atribuye esta situación a la influencia del sufismo y a los marabús, líderes religiosos que rigen las cofradías de fieles distribuidas por todo Senegal.

La influencia del sufismo es tenida en cuenta por su concepción espiritual e introvertida de la religión islámica y de uno de sus principales conceptos, la yihad o “esfuerzo”. Llama la atención que una palabra que en el vocabulario occidental está estrechamente asociada con la idea de guerra santa, sea entendida, en cambio, por los senegaleses como “realización personal, la lucha interior contra uno mismo para alcanzar el amor de Dios”.

Los marabús, por otra parte, han jugado un papel importante en la asimilación de las creencias islámicas “por la cultura negra, desde unas características universales que no tienen que ser las de los árabes”. «En Senegal los marabús han preconizado un Islam transétnico y a favor de la igualdad universal entre las personas».

Abdoul Azize predijo en su ponencia que en un futuro estas congregaciones religiosas se fragmentarán y verán reducido su poder, puesto que en caso contrario su autoridad sobre la población podría entrar en conflicto con los intereses del Estado.

Posteriormente, en declaraciones a ABC, Azize descartó que el Islam deba suponer una dificultad para el entendimiento y la cooperación: «La religión puede ser un factor de acercamiento tanto como de alejamiento, depende de cómo se juzge al otro. Si se le juzga mal, y el otro se ve agredido en sus creencias, habrá una reacción negativa que no tiene razón de ser si se establece un trato comprensivo. Al fin y al cabo, el Islam no es una ideología política, sino un referente de espiritualidad y de ética».

(Publicado a partir del articulo "La yihad interior, una realidad africana desconocida" aparecido en la edición digital del diario ABC )


domingo, 18 de noviembre de 2007

Pakistán, con el alma partida


La 2 de TVE emite esta noche a las 21:30 dentro del espacio "En Portada" el reportaje: "Pakistan con el alma partida".

“En Portada” repasará en “Pakistán, con el alma partida” los recientes acontecimientos pero se dedicará sobre todo al análisis de la encrucijada en que se encuentra desde su nacimiento entre dictadura y democracia, islam y secularismo, extremismo y moderación. En los últimos tiempos se ha producido un aumento de los islamistas radicales en algunas zonas como las áreas tribales, en la frontera con Afganistán, y se habla incluso de una “talibanización”. El régimen de Musharraf no ha conseguido frenar este auge y tampoco ha hecho mucho por acabar con la extrema y enorme pobreza, el analfabetismo, más del 50% de la población, o la mala situación de la sanidad, caldo de cultivo del que beben los extremistas.

El equipo del programa recorrió diversos lugares antes del estado de excepción. Habló con representantes de la clase política y también de la sociedad civil. Algunos están ahora detenidos o en arresto domiciliario. Pudo visitar durante unas horas, con escolta militar y un permiso especial, una zona de las áreas tribales, cerradas a los extranjeros. Hemos hablado con islamistas radicales y moderados, con mujeres que han sido o son víctimas de la violación de sus derechos, como Mukhtar Mai, y con mujeres profesionales, con miembros del gobierno, con estudiantes…. Entramos en la Academia Militar de Kakool, donde se forman los cadetes del ejército paquistaní, un estado dentro del estado. En el programa intervendrán entre otros el primer ministro, el ministro de Asuntos Exteriores, el gobernador de la conflictiva Provincia Fronteriza del Noroeste, Qazi Hussain Ahmad, líder del MMA, la coalición de partidos religiosos, la antigua estrella del críquet reconvertido en político, Imran Khan, la presidenta de “Defensa de los Derechos Humanos”, Amina Masood, o el periodista y analista político, Ahmed Rashid.


Pakistán, el único estado musulmán con armas nucleares, es, desde el 11 de Septiembre y por su importancia geoestratégica, uno de los países clave en la lucha contra el terrorismo internacional.


(Publicado en la página web del programa. Texto completo aquí)


sábado, 17 de noviembre de 2007

Libros: El soldadito de Dios


El soldadito de Dios.
Kiran Nagarkar.
Galaxia Gutenberg-Circulo de Lectores.
24,95 €

Educado en el seno de una familia musulmana liberal en la India, Zia se contagiará del fanatismo que le imbuye su tía Zubeida, una musulmana ortodoxa. En Cambridge, se revelará como un matemático brillante pero sólo piensa en dar con Salman Rushdie, a quien desea asesinar para cumplir la fatua que pesa sobre el escritor. Atormentado por la violencia y la muerte, acuciado por la necesidad de perdón, se convierte al cristianismo, pero la paz continúa eludiéndole: sigue siendo en esencia un fundamentalista, y su alma torturada le llevará de un monasterio en California a un campo de entrenamiento terrorista en Afganistán. Es el soldadito de Dios: un terrorista.

Convencido de que está destinado a salvar el mundo, su periplo le llevará a la blasfemia por cuanto pretende saberlo todo mejor que el propio Dios y, finalmente, hace de la cínica arrogancia la vara con la que mide sus propios actos. Una religión que sin escrúpulos declara la guerra a la razón, pero que no podrá sostenerse contra ella.

Kiran Nagarkar es novelista, crítico y autor teatral. Nacido en Bombay en 1942, es uno de los escritores más importantes de la India poscolonial. Escribe sus novelas tanto en su idioma natal -maratí- como en inglés, y ha recibido los premios literarios más prestigiosos de su país.

(Publicado en la revista del Circulo de Lectores Nº 226.)


jueves, 15 de noviembre de 2007

Ahmed Rashid: "La represión de Musharraf está dirigida contra la sociedad civil laica, y no contra los extremistas y los talibán"

El diario El Mundo pública hoy en sus páginas de opinión un articulo del periodista y escritor pakistaní Ahmed Rashid, autor del libro Los talibán. Rashid denuncia el estado de excepción impuesto por el presidente Pervez Musharraf con el fin de seguir gobernando en Pakistán después de ocho años en el poder.

"Jamás un gobernante militar había ordenado a las fuerzas de seguridad que dieran palizas a miles de abogados, periodistas, mujeres y miembros de la sociedad civil en las calles, que los llevaran a rastras hasta las cárceles y acto seguido los acusaran de traición".

Según Rashid la brutal represión esta dirigida por entrero contra la sociedad civil laica y los partidos políticos del país y desdice los objetivos públicamente proclamados por el régimen militar de poner freno a los extremistas islámicos y los taliban paquistanies, que mantienen su actividad en el norte del país donde siguen apoderandose de territorios y ampliando su poder en alianza con los taliban afganos y Al Qaeda.

El autor destaca que no se ha detenido a ningún extremista islámico, ni a ningún jefe de ninguna organización terrorista. El mismo día en que se impuso el estado de excepción, 3 de noviembre, el ejercito puso en libertad a 28 talibán pakistanies y afganos que estaban en las cárceles. Dos de ellos cumplian condenas por atentados con bombas.

Musharraff ha anunciado que se celebrarán elecciones el 9 de enero pero que no se levantará el estado de excepción hasta que él mismo haya fijado la fecha de renuncia a la jefatura de las fuerzas armadas, cargo que ha ocupado desde 1998. Mientras formará un gobierno de transición encargado de sacar adelante las elecciones.

El hecho de que, ya en 2002, y bajo mandato de Musharraf se celebrasen unas elecciones fraudulentas y con un estado de excepción vigor, hace que según Rashid, nadie dude de que las próximas elecciones estarán amañadas en un grado muy superior a favor de los candidatos que cuentan con el beneplácito del ejército.

La grave situación actual de Pakistán, en contraste con las crisis que recientemente han sufrido otros paises como Birmania, Georgia o Venezuela, se enmarca en una tensión internacional fruto de los apoyos que sucesivos gobiernos pakistanies han dado a terroristas y la venta de armas nucleares a estados como Libia, Iran o Corea del Norte.

Pakistán es el único país musulman que posee armas nucleares y el caos reciente ha despertado el miedo a que esas armas puedan caer en manos extremistas. Además, según informes de los servicios de espionaje de Estados Unidos, Pakistan es en la actualidad el centro de mando y control de la dirección de Al-Qaeda, los taliban afganos y otros grupos de Asia central.

El autor comenta que a pesar de todo esto los Estados Unidos han dado la callada por respuesta. Bush sigue prestando su apoyo a Musharraf y la respuesta europea ha sido de una indiferencia similar, a pesar de reclamar unas condiciones democráticas más exigentes. No sorprende por tanto que Musharraf haya declarado que no esperaba ninguna sanción ni reducción de la ayuda exterior que Estados Unidos presta a Pakistán a pesar de las medidas autoritarias adoptadas.

Desde el punto de vista de Rashid, Washington se ha planteado su dilema sobre Pakistán a partir de una alternativa simplista: o apoyan el proceso democrático y la sociedad civil o apoyan a las fuerzas armadas en la lucha con el terrorismo. Pero ningún gobierno puede librar con éxito una guerra contra el terrorismo sin estabilidad, sin un mínimo de legitimidad democrática y sin el apoyo de la mayoría de su pueblo.

En palabras del autor: "las medidas de Musharraf han desestabilizado Pakistán hasta un punto como no lo había estado jamas en toda su historia, mientras que Bush ha pisoteado el sentido común y los intereses de los Estados Unidos a largo plazo con su apoyo a Musharraf".